• Se ha creado y leído el código QR más pequeño del mundo, con píxeles de 49 nanómetros.
  • Este avance podría permitir almacenar más de 2TB de datos en una sola capa de película cerámica de tamaño A4.
  • La tecnología promete un almacenamiento de datos que dura indefinidamente sin necesidad de energía o refrigeración.

La promesa de un almacenamiento que dure para siempre y no consuma energía suena casi inverosímil en un mundo donde los centros de datos exigen electricidad y refrigeración constantes. Esa es la afirmación que ahora acompaña a un récord mundial Guinness verificado por TU Wien y Cerabyte, por crear y leer el código QR más pequeño jamás producido. En esencia, el desarrollo se centra menos en la novedad y más en si los medios cerámicos pueden cambiar fundamentalmente la forma en que se preserva la información. Estos códigos son más pequeños que las bacterias y requieren un microscopio electrónico para su lectura.

Almacenamiento cerámico: un nuevo estándar de durabilidad

El récord implica píxeles de código QR de tan solo 49 nanómetros, produciendo estructuras con un área total de 1,98 micrómetros cuadrados. Estos códigos son más pequeños que las bacterias, no se pueden leer con herramientas ópticas convencionales y son un 37% más pequeños que el código QR más pequeño anterior. Se requiere un microscopio electrónico para recuperar la información codificada, lo que subraya lo lejos que está esta tecnología de las aplicaciones de escaneo cotidianas. Utilizando este enfoque de código QR microscópico, una sola película cerámica del tamaño de una hoja A4 podría teóricamente almacenar más de 2TB de datos en una capa.

Densidad de datos sin precedentes

Los investigadores graban los datos en una fina capa cerámica, que según afirman puede permanecer estable sin necesidad de energía o control ambiental. A diferencia de los discos duros o la memoria flash tradicionales, que se degradan con el tiempo y requieren condiciones controladas, el almacenamiento cerámico se describe como resistente al envejecimiento. Incluso se han hecho comparaciones con las antiguas tablillas de piedra, sugiriendo que la información grabada en materiales duraderos puede superar a los sistemas digitales modernos. En un mundo donde la tecnología avanza constantemente, este avance podría incluso llegar a competir con las ambiciones en el mundo de la Inteligencia Artificial, donde líderes tecnológicos y estudiantes debaten el futuro de la IA como pieza clave del futuro digital.

Desafíos de escalabilidad y producción

Sin embargo, la validación en laboratorio no equivale automáticamente a la preparación industrial, y los equipos detrás del récord se centran ahora en las velocidades de escritura y los procesos de fabricación escalables. También se está trabajando para ir más allá de las simples estructuras de códigos QR hacia arquitecturas de datos más complejas. Esos pasos determinarán si esto sigue siendo un hito técnico o evoluciona hacia una plataforma de almacenamiento práctica. La cuestión no es simplemente cuán pequeños son los códigos, sino si esta escala puede traducirse en una producción fiable y repetible.

El futuro del almacenamiento de datos

La reducción de los píxeles a 49 nanómetros podría representar un punto óptimo entre tamaño y estabilidad, pero traducir ese equilibrio en una producción asequible presenta otro desafío. Si esto marca una nueva era para el almacenamiento depende menos del récord en sí y más de la ejecución: si la durabilidad, la densidad y la independencia energética se pueden entregar a escala, el impacto podría ser considerable. En el avance tecnológico, la innovación es clave, y el nuevo móvil triplegable de Samsung, que está al caer, es una muestra de ello. Hasta entonces, el logro se mantiene como un avance técnico con promesas ambiciosas que aún esperan pruebas prácticas. Quizás en el futuro, los ingenieros puedan también tomar inspiración de otros avances, como la creación de piel artificial para robots inspirada en el cerebro, que abre un nuevo abanico de posibilidades.