La noticia saltaba hace poco: Ubisoft, uno de los gigantes históricos del videojuego, anunciaba el cierre de varios estudios y la cancelación de proyectos que estaban en marcha. Un movimiento que, por sí solo, ya sería preocupante, pero que adquiere una dimensión casi trágica cuando se contrapone a la reciente explosión de éxito de 'Expedition 33', el nuevo título de Sandfall Interactive, estudio fundado por antiguos talentos de la propia Ubisoft, que ha batido récords de premios al juego del año. Este contraste pone de manifiesto una preocupante deriva en la industria del videojuego.
Ubisoft, la cabeza visible de los problemas de la industria
Lo sucedido con Ubisoft y Sandfall Interactive no es un caso aislado, sino un síntoma de una enfermedad más profunda que afecta a la industria. La falta de valentía para apostar por ideas originales y arriesgadas se ha convertido en la norma. En lugar de explorar nuevos géneros o mecánicas, las grandes compañías parecen obsesionadas con replicar fórmulas de éxito, diluyendo la innovación en un mar de secuelas y remakes predecibles. La originalidad se ha vuelto un bien escaso, casi un lujo reservado para los indies.

Esta falta de creatividad se manifiesta a menudo en una obsesión por la escala. Los juegos se vuelven cada vez más grandes, con mundos abiertos que prometen cientos de horas de contenido, pero que a menudo terminan diluyendo la experiencia en tareas repetitivas y poco inspiradas. La cantidad se antepone a la calidad, y la sensación de estar ante algo verdaderamente nuevo se desvanece ante la familiaridad de las mecánicas y las estructuras. Se confunde la ambición con la inflación desmedida.
Juegos gigantescos muertos por dentro
El caso de Ubisoft es paradigmático. Durante años, hemos visto cómo la compañía apostaba por las mismas sagas una y otra vez, como 'Assassin's Creed' o 'Far Cry', expandiendo sus universos hasta la saciedad. Si bien estos juegos han tenido éxito comercial, la crítica a menudo ha señalado una falta de evolución significativa, una repetición de patrones que, con el tiempo, agota al jugador. La búsqueda de la expansión constante parece haber eclipsado la necesidad de reinvención.
Por otro lado, la presión por alcanzar cifras de ventas estratosféricas genera expectativas irreales. Los departamentos de marketing exigen resultados que a menudo no se corresponden con la viabilidad real de los proyectos, especialmente aquellos que se salen de los caminos trillados. Esto lleva a decisiones drásticas como la cancelación de juegos que, quizás, solo necesitaban un poco más de tiempo o una apuesta más decidida por parte de la dirección. Las hojas de cálculo parecen haber sustituido a la visión artística.

La fuga de talento, como la que dio lugar a Sandfall Interactive, es una consecuencia directa de esta dinámica. Los desarrolladores, frustrados por la falta de libertad creativa y las presiones comerciales, buscan entornos donde sus ideas puedan florecer. El éxito de 'Expedition 33' demuestra que existe un público ávido de experiencias frescas y bien ejecutadas, un público que las grandes corporaciones parecen estar ignorando en su afán por la producción masiva. El talento busca la libertad, y la libertad a menudo se encuentra fuera de los grandes imperios, aunque la realidad es que el talento necesita también financiación.
Una industria que se merece más
Es cierto que la industria del videojuego es un negocio y que las ventas son fundamentales. Sin embargo, un enfoque exclusivo en los números a corto plazo puede ser contraproducente a largo plazo. La pérdida de la capacidad de sorprender y de ofrecer experiencias únicas erosiona la lealtad del jugador y, en última instancia, puede llevar a la saturación del mercado. La innovación no es solo un motor de creatividad, sino también de sostenibilidad.

La situación actual de Ubisoft, con sus estudios cerrados y juegos cancelados, mientras que sus antiguos empleados triunfan, es una llamada de atención para toda la industria. Es un recordatorio de que el éxito no reside únicamente en la escala o en la repetición, sino en la capacidad de contar historias cautivadoras, de crear mundos que inspiren y de ofrecer experiencias que perduren en la memoria del jugador. Es hora de mirar más allá de los números y redescubrir la magia que hizo grande a esta industria.