• El streaming superará a la TV tradicional en gasto global para 2028.
  • El contenido no guionizado y el deporte ganan terreno frente a la ficción.
  • YouTube se consolida como una capa de distribución clave, afectando al contenido tradicional.

El panorama mediático se encuentra en un momento de profunda reinvención, marcado por la disrupción de los últimos cinco años, incluyendo la pandemia, las huelgas y el auge de la inteligencia artificial. En este contexto, el análisis de Ampere Analysis en el Festival de Cine de Göteborg destaca las tendencias que están redefiniendo el consumo audiovisual. Según Guy Bisson, director ejecutivo de Ampere, estamos en un ciclo de cambio significativo que ocurre cada dos décadas, desmantelando viejas formas de negocio para reconstruir un nuevo ecosistema. La industria se enfrenta a una transformación sin precedentes, donde las viejas estructuras dan paso a nuevos modelos de negocio.

El dominio del streaming en 2028

El crecimiento del mercado audiovisual proviene principalmente del streaming, que ha experimentado un aumento del 2,5% en gasto en los últimos 28 meses. Aunque la producción de contenido original se ha visto afectada por una iniciativa de contención por parte de las plataformas, la adquisición de licencias sigue creciendo con fuerza. El punto de inflexión clave se prevé para 2028, año en que el gasto global de las plataformas de streaming superará al de todo el negocio de la televisión tradicional. Los canales de televisión pública y comercial han visto una disminución significativa en la contratación de contenido nuevo, un impacto desproporcionado en Europa. A pesar de esta tendencia, Bisson subraya que todavía hay espacio para el contenido premium, aunque su importancia relativa ha disminuido.

Cambio de prioridades en la producción

Hace cinco años, la estrategia principal de los streamers se basaba en el drama premium. Actualmente, las plataformas han diversificado su oferta para incluir reality shows, formatos de entretenimiento ligero y, de manera crucial, deportes. Esta diversificación responde a la necesidad de atraer y retener audiencias en un mercado cada vez más competitivo. Los broadcasters tradicionales siguen siendo actores importantes, especialmente en Europa, pero el equilibrio de poder se está desplazando hacia las plataformas digitales.

El auge del contenido no guionizado y el deporte

El contenido no guionizado ha igualado al guionizado en encargos de producción, en parte debido a su mayor rentabilidad para los streamers que buscan cuota de mercado. Las plataformas utilizan este tipo de contenido para el mantenimiento de clientes una vez alcanzada la saturación del mercado, en lugar de depender exclusivamente de producciones de alto valor. Además, el modelo publicitario fomenta la longevidad de la visualización, algo que los formatos de telerrealidad facilitan. El deporte, en particular, ha experimentado un crecimiento masivo, convirtiéndose en un campo de batalla competitivo para los streamers.

La inversión deportiva en streaming

El gasto de los streamers en deportes ha pasado de ser nulo a representar aproximadamente el 13% de su presupuesto total de contenido. Si las plataformas igualan los niveles de inversión de la televisión de pago, el gasto en deportes podría alcanzar cifras astronómicas, como los 9.000 o 10.000 millones de dólares para Netflix. Esta tendencia presenta una oportunidad para los productores en la creación de programación complementaria, como series documentales sobre deportes, que han demostrado ser un área de gran crecimiento. La competencia por los derechos deportivos está elevando los costes, lo que podría desviar fondos de otros proyectos.

YouTube y la nueva capa de distribución

El auge de plataformas como YouTube ha tenido un impacto notable en la inversión en ciertos géneros, como la comedia y el documental, que han visto un declive desproporcionado. YouTube se ha convertido en una importante capa de distribución, especialmente para contenido infantil y de no ficción, llegando a audiencias jóvenes y facilitando la venta de publicidad. Los actores tradicionales se enfrentan a un dilema de valor de distribución, perdiendo audiencias jóvenes mientras sus bases de espectadores envejecen. Esto ha llevado a un aumento de las colaboraciones entre broadcasters y plataformas digitales, aunque existe el riesgo de que estas asociaciones desplacen el poder hacia las plataformas sociales.

Microdramas y la amenaza de la IA

El contenido de formato corto, como los microdramas, está ganando popularidad, especialmente en mercados como Asia, Turquía y Brasil. Estos formatos, consumidos tanto en móvil como en pantalla grande, representan una oportunidad para las empresas que buscan capitalizar la tendencia del vídeo vertical corto. Por otro lado, la inteligencia artificial representa una amenaza inminente, no tanto para la producción profesional, sino para la economía de los creadores. La facilidad y el bajo coste de generación de contenido mediante IA podrían permitir la creación de ejércitos de influencers virtuales operando a coste cero. La pregunta clave es si los espectadores seguirán prefiriendo el contenido humano y premium frente a las creaciones artificiales. Además, el uso de la IA en la industria del entretenimiento para evitar costes laborales ya es una realidad.

El desarrollo de IA para la creación de contenido también se ve reflejado en el sector tecnológico, como se puede ver en la placa de IA de Raspberry Pi.

Por otro lado, la integración de la IA en asistentes virtuales como Siri, marca el futuro de la interactividad.