- La escasez de chips de memoria, impulsada por la IA, podría retrasar el lanzamiento de la PlayStation 6.
- Sony baraja posponer la consola de 2027 a 2028 o 2029 debido a la crisis.
- La situación también afecta a Nintendo Switch 2, que podría ver incrementado su precio.
La industria tecnológica se enfrenta a una creciente escasez de chips de memoria, un problema que ya ha afectado a los pedidos anticipados de la Steam machine de Valve y que ahora pone en jaque los planes de Sony para la próxima generación de consolas. Según un informe de Bloomberg, la compañía nipona estaría considerando seriamente retrasar el lanzamiento de la PlayStation 6, rumoreada inicialmente para finales de 2027, hasta 2028 o incluso 2029. Dos fuentes familiarizadas con la estrategia de Sony afirman que la empresa ya está evaluando la posibilidad de posponer sus planes de lanzamiento entre uno y dos años.
Impacto de la crisis de IA en la industria
Este potencial retraso tendría consecuencias significativas para la estrategia de Sony, diseñada para facilitar la transición de los jugadores de la PS5 a la nueva generación. Los primeros rumores sobre las especificaciones de la PS6 apuntaban a un esfuerzo por mantener un precio asequible, en torno a los 400-600 $, en lugar de los 700-1.000 $ que se especulaban. La priorización de la contención de costes podría verse comprometida por la volatilidad del mercado de semiconductores. Sony también estaría trabajando en un dispositivo portátil capaz de ejecutar juegos de PS5 y algunos títulos intergeneracionales de PS6, lo que añade otra capa de complejidad a su hoja de ruta.
La competencia y la estrategia de precios
La presión por mantener precios competitivos es alta en un mercado de consolas que se ha estabilizado. Sony busca atraer y retener jugadores frente a ecosistemas de juegos gratuitos y dispositivos móviles. La reciente estrategia de descuentos agresivos en la PS5 durante la campaña navideña, que contribuyó a superar a la recién lanzada Nintendo Switch 2 en ventas, subraya esta política. La escasez de chips plantea un dilema similar para Nintendo, que podría verse obligada a revisar su estrategia de precios para la Switch 2 si las condiciones del mercado persisten. Esta situación ya se ha visto reflejada en el mercado, donde la PS5 superó a la Switch 2 en ventas navideñas.
La incertidumbre en el mercado de semiconductores
La crisis de chips, exacerbada por la demanda de la inteligencia artificial, está provocando un efecto dominó en la industria del videojuego. La posibilidad de que la PS6 sufra un retraso considerable no solo afecta a Sony, sino que también genera incertidumbre sobre los ciclos de vida de las consolas actuales y futuras. La capacidad de las empresas para asegurar el suministro de componentes clave a precios razonables se ha convertido en un factor determinante para el éxito de sus lanzamientos. La situación actual sugiere que los fabricantes deberán ser más ágiles y estratégicos en la gestión de sus cadenas de suministro para mitigar futuros impactos. La escasez de RAM, incluso, ya ha hecho subir los precios de componentes como la Raspberry Pi.
Posibles escenarios para la próxima generación
La industria se encuentra en un punto de inflexión, donde la disponibilidad de hardware y la estrategia de precios son cruciales. Mientras Sony evalúa sus opciones para la PS6, otras compañías como Nintendo también monitorizan de cerca la situación. La posibilidad de un aumento en el precio de la Switch 2, contemplada por la propia compañía, es un claro indicador de las presiones existentes. La gestión de la cadena de suministro se perfila como un elemento clave para definir el panorama de las consolas en los próximos años.