- SAG-AFTRA considera un impuesto a los estudios que utilicen actores sintéticos.
- La inteligencia artificial fue un punto clave en la huelga de 2023 y su urgencia aumenta.
- Se negocia un nuevo convenio colectivo con la Alianza de Productores de Cine y Televisión (AMPTP).
El sindicato de actores de Estados Unidos, SAG-AFTRA, está explorando medidas para abordar el creciente uso de la inteligencia artificial (IA) en la industria. Una de las propuestas que se barajan es la implementación de un impuesto a los estudios que empleen actores sintéticos en lugar de intérpretes humanos. Esta medida, apodada informalmente como el 'impuesto Tilly' en referencia a una creación digital que ha generado preocupación, buscaría generar fondos para un sistema de regalías sindical. Brendan Bradley, miembro del grupo de trabajo de IA del sindicato, reconoce que no es una solución perfecta, pero la considera una de las mejores opciones disponibles en 2026. La IA se ha convertido en una preocupación central tras la huelga de 2023, y su impacto solo se ha intensificado con la proliferación de contenido generado por usuarios y creaciones digitales avanzadas.
Negociaciones clave con la AMPTP
Las negociaciones para un nuevo convenio colectivo entre SAG-AFTRA y la Alianza de Productores de Cine y Televisión (AMPTP) están programadas para el 9 de febrero. El sindicato ha decidido adelantar las conversaciones, meses antes de la expiración del contrato actual el 30 de junio. Se especula con la posibilidad de alcanzar un acuerdo ya en marzo. La AMPTP ha designado a Greg Hessinger, un antiguo líder de SAG, como su nuevo negociador principal, lo que sugiere una posible mayor flexibilidad en comparación con su predecesora, Carol Lombardini. Un portavoz de la AMPTP ha expresado su deseo de alcanzar un "acuerdo justo" que beneficie tanto a los actores como a la estabilidad a largo plazo de la industria.
El futuro de los residuales en el streaming
Más allá de la IA, la transición al streaming sigue siendo un tema crucial. El acuerdo de la huelga de 2023 dejó asuntos pendientes, especialmente en lo referente a los residuales. El sindicato busca maneras de asegurar que las series emitidas en plataformas de streaming generen ingresos equivalentes a los residuales de la televisión tradicional. Durante la huelga, SAG-AFTRA llegó a solicitar el 1% de los ingresos totales de las plataformas, una cifra que rondaba los 500 millones de dólares anuales. El acuerdo final incluyó una "bonificación por éxito" en streaming, proyectada en 40 millones de dólares anuales, aunque las cifras reales han sido inferiores. Algunos actores expresan su insatisfacción con el compromiso, argumentando que se han priorizado bonificaciones sobre los residuales tradicionales.
Preocupaciones persistentes sobre la IA y el empleo
La amenaza existencial de la IA para los actores sigue siendo la principal preocupación. Tras la huelga de 2023, el sindicato libró una huelga de un año contra empresas de videojuegos centrada en la IA. En acuerdos con discográficas y productores de publicidad, han logrado obtener regalías por actuaciones completamente sintéticas. En el caso de los anuncios sindicales, si un actor es reemplazado por una IA, se debe destinar una compensación equivalente a los fondos de pensiones y salud de SAG-AFTRA. La idea de ser reemplazado por un amalgama digital de actuaciones de otros actores, o que sus propias actuaciones se utilicen para sustituir a otros, genera gran inquietud. Erik Passoja, ex copresidente del Comité de Nuevas Tecnologías de la unión, considera el "impuesto Tilly" como un último recurso, insistiendo en que cualquier pago debería destinarse a pensiones y salud. El impacto de la IA en la industria del entretenimiento es palpable, con ejemplos como el uso de ChatGPT por parte de Krafton, un asunto que generó controversia y preocupación en la industria. Más allá del ámbito laboral, la IA también plantea desafíos en otros campos. Los centros de datos escoceses de IA, por ejemplo, consumen cantidades de agua alarmantes, como se detalla en el artículo sobre el consumo de agua de los centros de datos de IA. Esta problemática pone de manifiesto la necesidad de abordar los impactos ambientales y éticos del avance tecnológico. Y si bien se siguen desarrollando nuevas tecnologías, como las placas de IA con 8GB de RAM que presenta Raspberry Pi, la discusión sobre cómo la IA afectará al sector del entretenimiento sigue vigente, con preocupaciones como las que se describen en los actores sintéticos y las GPU de gama alta.
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