- La creadora de Tilly Norwood defiende el uso de actores de IA, calificándolo de "forma más ética de actuar".
- Se insta a los actores humanos a "prepararse para el futuro" desarrollando sus propios actores de IA.
- Se argumenta que la IA ofrece nuevas oportunidades y control a los intérpretes sobre sus creaciones digitales.
Eline van der Velden, CEO y fundadora de la empresa de IA Particle6, ha defendido firmemente la creación de Tilly Norwood, un "actor" de IA. Tras la controversia generada en Hollywood, Van der Velden insiste en que la IA está aquí para quedarse y propone que los actores humanos la abracen, desarrollando sus propias versiones digitales. Sostiene que, dadas las exigencias físicas y mentales de la actuación tradicional, junto con el escrutinio constante sobre la apariencia y el envejecimiento, la IA representa una alternativa "más ética". La visión es que la IA no busca reemplazar a los actores, sino ofrecerles nuevas vías de expresión y control sobre su trabajo.
Tilly Norwood: Un rostro para el debate sobre la IA en la actuación
Tilly Norwood se ha convertido en la cara visible del debate sobre la inteligencia artificial en la industria del entretenimiento. Detrás de esta creación digital se encuentra la visión creativa de Eline van der Velden, quien compara su labor con la de un actor que da vida a un personaje. Van der Velden subraya que Tilly no surgió de forma autónoma, sino como resultado de la creatividad y el esfuerzo de su equipo. La fundadora de Particle6 considera que la IA es una herramienta al servicio de la creatividad humana, similar a una calculadora para la mente artística, y no una entidad mágica. "Es todo sobre artesanía, autoría y propiedad", afirma, enfatizando que el objetivo es expandir las oportunidades para los actores en el nuevo medio del cine y la televisión de IA.
La IA como extensión del oficio actoral
Van der Velden explica que un actor de IA puede ser un vehículo narrativo versátil, ya sea como un gemelo digital del intérprete, una versión más audaz de sí mismo, o incluso algo completamente distinto. La clave, según ella, reside en la flexibilidad de la IA como herramienta, permitiendo a los actores explorar roles sin las limitaciones físicas o los estándares de belleza extremos. "Todo en Tilly, su humor, ritmo, estilo, proviene de mis propios instintos y años de formación", asegura, comparando el proceso con la animación o la captura de movimiento. La IA, en su opinión, no disminuye el acto de actuar, sino que lo potencia, ofreciendo a los intérpretes la posibilidad de poseer sus creaciones digitales.
Propiedad y control: El futuro para los actores
Uno de los pilares del argumento de Van der Velden es la cuestión de la propiedad y el consentimiento. Sostiene que el verdadero problema ético no es la terminología, sino quién controla y se beneficia de estas creaciones. "Los actores de IA deberían ser algo que los intérpretes construyan y controlen, al igual que los guionistas poseen sus guiones", afirma. La IA, al permitir a los actores crear y poseer sus propios avatares digitales, les otorga la agencia para ser dueños de su propiedad intelectual. Esto transforma a los actores de meros intérpretes a propietarios de su obra, abriendo puertas a nuevas formas de expresión creativa y control sobre sus carreras. "En este nuevo mundo, los actores se empoderan para tomar el control de su producción creativa de maneras que nunca antes habían podido", añade.
Una alternativa ética a las exigencias de la actuación
Van der Velden también aborda las exigencias físicas y psicológicas de la actuación tradicional. Señala que los actores a menudo ponen en riesgo su salud y bienestar, ya sea a través de acrobacias peligrosas, escenas íntimas, transformaciones extremas o la presión por mantener una apariencia juvenil. "Una verdad que a menudo es incómoda de decir: la actuación tradicional exige que los intérpretes pongan sus cuerpos y, a veces, su salud mental en juego", reflexiona. La IA ofrece una alternativa donde los actores pueden explorar roles sin someterse a procedimientos invasivos o estándares de belleza poco realistas. El enfoque se desplaza hacia la esencia de la actuación: la intención, la emoción y la expresión, permitiendo a los intérpretes seguir trabajando sin sacrificar su vida personal o sus limitaciones físicas.
Adaptación y reskilling en la era de la IA
Frente a la inevitable evolución de la tecnología de IA, Van der Velden aboga por la adaptación y la formación continua en la industria. Compara la resistencia al cambio con la de los luditas durante la Revolución Industrial, advirtiendo que luchar contra el progreso puede ser perjudicial. En lugar de protestar, Particle6 se enfoca en el "reskilling" y la "retooling" de los profesionales del sector. "Estamos orgullosos de ayudar a profesionales, desde diseñadores de vestuario y directores de fotografía hasta editores y diseñadores de escenarios, a transitar hacia el mundo impulsado por IA del cine y la televisión", explica. La empresa está capacitando a estos profesionales para que prueben sus nuevas habilidades con Tilly Norwood, creando vestuarios, escenarios y diálogos para ella. El objetivo es empoderar el talento creativo para prosperar en una industria cambiante, asegurando que todos tengan un lugar en este nuevo panorama.
El futuro es la evolución, no el reemplazo
La fundadora de Particle6 concluye con un llamado a la acción para los actores: "La pregunta no es si los actores de IA reemplazarán a los actores, sino si los actores se adueñarán de su lugar en esta nueva era, o se quedarán atrás". Considera que los actores de IA, creados y poseídos por los propios intérpretes, no son el enemigo de la actuación, sino su próxima evolución. "Los actores de IA, creados y poseídos por los intérpretes, no son el enemigo de la actuación. Son su próxima evolución", sentencia. La visión es un futuro donde la IA amplía las capacidades creativas humanas, ofreciendo nuevas oportunidades y un mayor control sobre el arte de contar historias.