• Yoshiki Okamoto, productor de clásicos como Street Fighter 2, se dedica ahora a los juegos gacha para móviles.
  • Ha amasado una fortuna de 1.200 millones de yenes anuales y posee una mansión en Malasia.
  • Invierte 80 millones de yenes (unos 515.000 dólares) en su cuenta personal en cada juego para entender a los grandes gastadores.

Yoshiki Okamoto, una figura clave en la historia de los videojuegos por su trabajo como productor en títulos icónicos de Capcom como Final Fight y Street Fighter 2, ha dado un giro radical a su carrera. Tras fundar su propio estudio, Game Republic, y enfrentar dificultades económicas que le dejaron con una deuda de 1.700 millones de yenes (casi 11 millones de dólares), Okamoto ha resurgido en el mundo de los juegos gacha para móviles. Su éxito actual le permite generar unos ingresos anuales de 1.200 millones de yenes (aproximadamente 7,7 millones de dólares) y disfrutar de un lujoso estilo de vida, incluyendo una mansión en Malasia de proporciones extraordinarias.

El millonario gasto en juegos gacha

La estrategia de Okamoto para mantenerse en la cima de la industria de los juegos gacha es tan peculiar como costosa. El productor revela que destina 80 millones de yenes, equivalentes a unos 515.000 dólares, a su cuenta personal dentro de cada juego gacha en el que participa. Esta inversión personal no es un capricho, sino una herramienta deliberada para comprender las motivaciones y experiencias de los jugadores que realizan las mayores inversiones. Su objetivo es garantizar que aquellos que gastan más dinero no se sientan insatisfechos con su experiencia de juego.

La importancia de la empatía del jugador

Okamoto defiende su método argumentando que invertir su propio dinero es crucial para entender verdaderamente los sentimientos de los usuarios. A pesar de la tentación de utilizar cuentas de administrador con fondos ilimitados, él insiste en que la experiencia personal con dinero real es insustituible para mantener la conexión con la base de jugadores. Esta filosofía subraya la importancia de la empatía en el diseño de juegos, especialmente en un género donde la inversión económica de los jugadores es un componente central. Su enfoque busca asegurar una experiencia gratificante para todos, especialmente para los más comprometidos económicamente.

Del éxito de Street Fighter 2 al imperio gacha

El viaje de Okamoto desde los salones recreativos hasta los dispositivos móviles es una historia de resiliencia y adaptación. Después de su exitosa etapa en Capcom, donde también participó en títulos como Darkstalkers y Resident Evil, fundó Game Republic. Sin embargo, la quiebra de su editor estadounidense, Brash Entertainment, truncó sus planes y le sumió en deudas considerables. Fue con Monster Strike, un popular juego gacha que ya cuenta con más de 65 millones de jugadores, con el que logró recuperarse y construir su actual imperio.

Un modelo de negocio lucrativo

Actualmente, como productor en Deluxe Games, Okamoto lidera un portafolio de éxitos gacha que le reportan ingresos sustanciales. Su capacidad para reinvertir grandes sumas en su propia experiencia de juego demuestra la confianza que tiene en este modelo de negocio. Esta dedicación personal le permite no solo disfrutar del juego, sino también afinar las estrategias para mantener la lealtad y la inversión de sus jugadores. Su historia es un testimonio de cómo la experiencia en la industria y la capacidad de adaptación pueden llevar al éxito incluso después de grandes reveses.

La transición de Okamoto de éxitos como Street Fighter 2 a los juegos gacha nos recuerda la evolución constante de la industria. Para explorar más sobre la historia de Street Fighter 2, puedes leer este artículo sobre Street Fighter 2 pudo ser exclusivo de TurboGrafx-16.

Este cambio de enfoque es un testimonio de la adaptabilidad en el mundo de los videojuegos. A menudo, los desarrolladores con experiencia, como Okamoto, exploran nuevas oportunidades. Además, el artículo sobre Monster Hunter Wilds supera los 11 millones de unidades vendidas, ilustra la importancia de la reinvención y la capacidad de responder a las tendencias del mercado.